Envejecer es obligatorio, crecer es opcional

En el primer día de clase nuestro profesor se presentó a sus alumnos, y nos desafió a que nos presentásemos a alguien que no conociéramos todavía. Yo permanecí de pie mirando alrededor  cuando una mano suave tocó mi hombro. Miré  para atrás y vi una pequeña señora, viejita y  arrugada, sonriéndome radiante, con una sonrisa que iluminaba todo su ser.

Leer el resto de esta entrada »

A %d blogueros les gusta esto: